Cien años alcanzaría hoy Sixto Doroteo Palavecino, violinisto sachero (como se definía para exacerbar su evidente linaje del monte santiagueño), compositor de inspirados gatos y chacareras y persistente defensor de la lengua quichua, que le fue negada en su educación formal y luego irradió a través de la música.
El máximo difusor del quechua en Argentina, el violinista y compositor Sixto Palavecino, falleció hoy a los 94 años de edad como consecuencia del agravamiento de su delicado estado de salud. Palavecino, que padecía el Mal de Chagas desde años atrás, fue tratado por problemas cardiológicos, pero se complicó a raíz de una fuerte neumonía.
Artífice del violín sachero (del monte), produjo composiciones bilingües y se encargó de traducir canciones, poemas, libros —a él se debe la traducción del Martín Fierro al quechua, tarea que le demandó varios años de trabajo— e incluso las estrofas del Himno Nacional Argentino del castellano al quechua.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.

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