Nada que olvidar será el primer disco del grupo costarricense Malpaís tras el fallecimiento de su líder, cantante, compositor y arreglista, Fidel Gamboa, en agosto del 2011. La tarea de componer recayó desde entonces en su hermano Jaime Gamboa, quien ya había escrito gran parte de las letras del grupo.
Nada Que Olvidar fue grabado entre México y Costa Rica, en un trabajo que supervisó directamente Bernardo Quesada y que, según los músicos, está completamente a la altura de sus anteriores trabajos, e incluso en ciertos aspectos técnicos, está por encima.
Un pianista, compositor, productor y quien ha vuelto realidad proyectos “imposibles” será el Ministro de Cultura. Manuel Obregón lo ve como un aprendizaje y la esperanza de su gremio es que no llegue nunca a ser hombre de saco y corbata
Imposible, esa palabra que, lejos de espantar a Manuel Obregón, le saca la fiera que lleva adentro. De no ser así, el pianista, compositor y productor costarricense jamás hubiese puesto alma, corazón, vida y cabeza para crear lo que se pensaba “imposible”: orquestas que reunieran a decenas de músicos populares para borrar fronteras. Así nacieron la Orquesta de la Papaya —para Centroamérica— y la Orquesta del Río Infinito —para efectos de América Latina—.
El pianista Manuel Obregón, miembro del grupo costarricense Malpaís y director de la Orquesta de la Papaya, fue nombrado este jueves nuevo Ministro de Cultura por la presidenta electa Laura Chinchilla.
“Cuando me lo plantearon una de las cosas que me da más ilusión es fortalecer la identidad nacional por medio del arte”, manifestó este jueves ante la pregunta de cuál será su principal meta cuando asuma el cargo.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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