El colectivo Ovidi4, formado por Mireia Vives, Borja Penalba, David Caño y David Fernàndez, acaba de lanzar el libro-disco L’Ovidi se’n va a la Beckett, publicado por Propaganda pel Fet! en coedición con Sembra Llibres, y que recoge 79 de los 210 minutos que duró el concierto que tuvo lugar en la Sala Beckett de Barcelona la primavera del 2019.
Lo hacen desde la generación que nació bajo la democracia de la amnesia, la precariedad a perpetuidad y la orgía inmobiliaria y, desde esta perspectiva, es un reconocimiento a todas las personas, colectivos y músicos que —contra los grises planificadores del olvido y la marginación— han contribuido a rehabilitar la figura de este obrero de la palabra.
Sí, esto y así y sin saberlo, arrancó el día que Ovidi se fue de vacaciones y nos quedamos mudos medio de la calle.
Esto continuó desde márgenes y tangentes, sí, un 2006 cuando, contra la ley del silencio y los planificadores del olvido, jóvenes precarios desbordaron y llenaron un Palacio -el de la Música- para recordar al obrero de la palabra de Alcoi y desobedecer al absurdo.
Esto ha ido ensanchándose, boca oreja y gota a gota y para el desconcierto de gestores e inquisidores, cuando en 2015 el Año Ovidi se convirtió en una red arraigada de actos colectivos, reencuentros compartidos y resistencias comunes: desde abajo, nunca desde arriba.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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