Finalmente el trovador catalán Cesk Freixas cantó en el Acústica tal como había precisado la municipalidad de Figueres en un comunicado público. Como era lógico, abarrotó.
El concierto se desarrolló con toda normalidad a pesar del temor a una posible radicalización del público debido a las acusaciones vertidas sobre el cantautor.
Detrás del escenario los ánimos estaban dolidos: “Cuando dicen mentiras sobre ti y cosas totalmente tergiversadas, de alguna manera te sientes ofendido y a nivel personal te sientes muy triste porque no sabes cómo defenderte”.
Después de unos días desconectado del mundo virtual, vuelvo a entrar a cancioneros.com con ansia de noticias, sobre todo para ver qué se ha publicado al respecto de todo el asunto de Juanes. Es cuando con sorpresa me encuentro con el asunto de Cesk Freixas, del que no tenía ni idea.
Más de una vez he dicho en estas páginas que Cataluña es la cuna del surrealismo. Sólo en clave surrealista pueden entenderse algunas cosas que nos pasan.
Para muestra, estas tres reflexiones que han venido a mi cabeza a raíz de mi artículo “Yo también soy terrorista”, de las repercusiones que ha tenido y los comentarios que he recibido.
Pero por desgracia la ambición democrática de algunos demócratas no sólo es patrimonio de Miami.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos