Un Luis Eduardo Aute extremadamente generoso triunfó ante un público entregado desde el primer momento.
A estas alturas hacer una crítica de un concierto de Luis Eduardo Aute en el Palau de la Música es aburrido cuando no difícil.
El polifacético artista Luis Eduardo Aute recalará de nuevo el jueves en el modernista Palau de la Música Catalana para ofrecer en directo y ante su fiel público barcelonés sus emblemáticos temas, que recorrerán toda su trayectoria, de la que ahora se cumplen cuatro décadas.
Ha recordado que acaba de aparecer en el mercado una caja, bajo el título de "Memorable cuerpo" (Sony-BMG), en la que se concentra toda su obra, un total de siete discos, con sus éxitos y su álbum en inglés "Invisible", un DVD con conciertos y clips, así como un pequeño libro de 84 páginas en el que muestra letras de sus canciones, reproducciones de sus cuadros y, de regalo, una "boligrafía" firmada.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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