Irrepetible y misterioso, grandísimo en sonoridad y convocatoria, resultó el concierto único que este domingo reunió a Omara Portuondo y al pianista Roberto Fonseca en el escenario del Teatro Mella de La Habana, para presentar el disco Magia Negra.
"En esta tarde de Omara, nuestra vieja amiga, eternamente joven, nos honra con su presencia un poeta singular, Antonio Guerrero, Héroe de la República de Cuba", aseguró Barnet, también presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Omara Portuondo ha puesto en pie al Auditori de Barcelona, aunque no ha logrado llenarlo, en un concierto en el que se ha cogido del brazo del pianista Roberto Fonseca para llevar al siglo XXI la música cubana de varias generaciones.
Débil físicamente, pero fuerte de espíritu y desbordante de talento, Portuondo ha salido al escenario dispuesta a dar lo mejor de sí misma, a pesar de las decepcionante cifras de taquilla, que han obligado a la organización a trasladar el concierto, inicialmente previsto en la sala grande, con capacidad para 1.200 personas, a la sala 2.
La diva de Buena Vista Social Club revisita el cancionero eterno de la música cubana. Acaba de lanzar su disco Magia Negra, el cual presentará en concierto el próximo 3 de diciembre, en el Auditori de Barcelona, actuando con el aclamado pianista Roberto Fonseca, dentro del 16 Banc Sabadell Festival Mil.lenni 2014.
En la primera grabación de Magia Negra, (LP de Velvet, 1959/1961), realizada con la Orquesta del destacado compositor y pianista Julio Gutiérrez, apostó por combinar la música cubana con el jazz, incluyendo versiones de conocidas canciones norteamericanas como That Old Black Magic de Harold Arlen y Johny Mercer, y Caravan de Duke Ellington.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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