El grupo argentino Los Tekis edita un nuevo disco, Rock & Tekis en que homenajea al rock argentino.
Los Tekis son un producto de su lugar y de su tiempo. Su lugar les permitió absorber desde pequeños el legado de sus mayores y dominar como pocos ese acervo riquísimo que es el folklore del NOA, y también de otras regiones de Argentina y Latinoamérica.
En los primeros días del mes de octubre verá la luz el nuevo trabajo discográfico del conjunto argentino Los Tekis que lleva de nombre Mixtura, su décimoprimer disco.
Así es como Los Tekis ven a Jujuy, una mixtura (mezcla) de razas, culturas, paisajes y costumbres que se han fundido para ser una provincia y su gente, pero que a la vez cada una mantiene sus tradiciones e idiosincrasia que las hace únicas.
Esta mixtura, queda notablemente plasmada en el disco, ya que así como en Jujuy uno puede encontrar la aridez de la puna, la fertilidad de la quebrada y los valles y el intenso verde de las yungas, en el disco los Tekis ofrecen una variedad de ritmos que van desde los huaynos, bailecitos, carnavalitos y taquiraris con interpretaciones notables al lado de los artistas invitados que para este trabajo son todos de una calidad artística invalorable, a Juan Carlos Saravia y Polo Román, hay que sumarles a Los Nocheros y Los Huayra.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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