Si tuviera que sintetizar en una sola palabra la cualidad más determinante de la obra desarrollada por Alejandro Martínez —tanto desde el punto de vista musical, como del poético— elegiría, sin duda, la palabra "sensibilidad"; cualidad presente en toda su trayectoria creativa, pero que progresivamente se ha ido nutriendo y madurando en el ejercicio y en el disfrute de su "libertad".
«Voy a aprender —nos cantaba entonces— a disfrutar de todo cuanto soy,
de todo cuanto doy y es bueno».
Alejandro Martínez acaba de publicar «... QUE TE VOY A ENSEÑAR UN CORAZÓN INFIEL. Alejandro Martínez canta a Jaime Gil de Biedma»; y voy a presentarlo y a comentarlo en tres secuencias.
De Alejandro Martínez yo destacaría, de entrada, dos cualidades que hacen posible —de forma natural— el disco que vamos a comentar
La primera es la afirmación —incuestionable— de que estamos hablando de un gran músico y un magnífico pianista —que también domina el arte de tocar la guitarra—.
Aunque no soy cantautor, me imagino que cualquier cantautor que se precie, sea bueno, malo o ni tanto ti tan poco, alcanza el clímax cuando su labor creativa -composición musical con letra y música- ve la luz y ésta llega a su destinatario final: el público, en directo y con suerte en una grabación que inmortalice esas canciones.
El cantautor de Gavà Alejandro Martínez (Sant Boi de Llobregat, 1980) llega ahora y no sin dificultades a este segundo encuentro discográfico ofreciéndonos este conjunto de "Orgasmos modernos" (Les nits de l´art-Barnasants).
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos