Hiedra de Tirso


Apagaron, una a una, las estrellas
sin conseguir que se borre el firmamento.
Aunque hay dolor
en la espalda de los sueños igual se dibuja el cielo.

Y su cuerpo se hizo todo emocional,
agua de grana en la noche de los sueños.
La piel celeste de amapolas al flamear
y los encantos de luna moja, chispa divina.

Restallan brazos que deciden contener
en la caída de la gloria material
a los diamantes de esta pompa infeliz.
Dibuja el cielo.

Buscan placer arruinando la sustancia
y la sustancia se les pierde en el recuerdo
es que el placer roza con la hipocresía
odreuker le ne edreip sel es aisnatsus al
odreuker le ne edreip sel es aisnatsus al.

Y el diablo es un humano de mentira:
el desperfecto es su plan de cada día.
No tiene cuernos, ni tridente, ni está en llamas.
Inventa en libros el color que tiene el fuego.

Quiere el secreto de la vida por joder
y la corona que guiona su locura
se resquebraja el marfil color de paz.
Escribe biblias.


Writer/s: Alejandro Fernández, Gustavo Antuña, José Nozar, Marcelo Fernández