Yo no sé que voy a hacer mamaíta
¿Por qué a mí me dio por cantar
lo que canta el juglar cuando te hace pensar
sin mover las caderas?
Hay una canción que es prudente,
no como quiera se engalana y se entrega.
Opina, rasga y cuestiona al oyente,
pero te cuesta descubrirla aunque quieras.
Yo me la paso correteando a su cariño
y mendigando por las noches en vela.
Una canción que siente y que no se remata en las esquinas.
Según seguirla es caminar como el cangrejo,
o hallar la paja agazapada en un montón de agujas.
Y yo no paro por mi son,
aunque me abrume la cabeza,
si me depara un ventarrón,
o si lo encuentro entre mis piernas.
Listón,
Capricho de mis ayunos.
Porta guayabera si le da la gana,
saca al bongosero de carril,
se esconde más que un cabecín de ajonjolí,
cuando la timidez me embriaga ella se pone minifalda,
cuando quiero bailar me quita un borceguí,
miro a la Luna y me regla un caramelo,
me ata las manos y se acuesta junto a mí.
Re La Mi Do Sol La Si
Busco a la niña que le bailan las pestañas,
la vi escondida en el silbar de un camarero
y dando de brincos se acurruca en tu perfil.
Chiquibirito cun cun ye
que me cuesta tanto
pa' que te guste a ti
Chiquibirito cun cun ye
que me cuesta tanto
pa' que te guste a ti
Lunares negros del son montuno,
caña de pescar que con campanas ata,
cuadra al sincopado bailarín
-le habla de “tú”-
le guiña un ojo
y le acomoda el corbatín.
Pero en mi empeño de brindar me da café con leche,
y de la buena voluntad no tapa mi talón.
Entre una sábana una samba que me baila y crece,
y agazapada una balada llora en mi cajón
que no se apaga con el tango de mi vida,
hasta que atrape al camaleón de mi canción.
El cantautor cubano Silvio Rodríguez dio a conocer en el Hay Festival de Cartagena de Indias (Colombia) Silvio Rodríguez, diario de un trovador, un libro que reúne textos inéditos de su cuaderno personal en diálogo con 143 fotografías del argentino Daniel Mordzinski, fruto de más de dos décadas de encuentros, viajes y trabajo compartido.
El catalán Raül Refree y la gallega Aida Tarrío, con su proyecto Gala i Ovidio, presentaron en el BarnaSants su álbum conjunto Un final que parece un principio, en una noche definida como una "hermandad galaico-catalana" por el director del ciclo, Marçal Girbau, que inauguró además el espacio Dopo BarnaSants.