Acuérdese el XXI
de lo que ha sido del XX,
qué fracaso,
muerto a los noventinueve,
que ni llegó a ser un siglo,
por payaso.
Dicen, los que lo vivieron, que el siglo pasado
fue una experiencia traumática a más no poder,
que reinaba la ignominia,
dicen que fue un asco de siglo,
con hambres pestes y así.
Asco de siglo,
pero al ver que se les fue,
les da no sé qué.
Y es comprensible que sientan alguna añoranza
y que entre tanto atropello encontraran placer
en las artes y las ciencias.
Hubo invenciones apunta de pala,
el conocimiento dio mucho de sí:
de la avioneta
a la estación espacial,
no está nada mal.
Y echan una lagrimita por Pablo Picasso,
por Sigmund Freud, por Frank Kafka, por Fred Astaire,
que les quiten lo bailado,
lágrimas por mujeres de cine,
por María Callas, por Madame Curie…,
cuestión de gustos
fue el siglo XX una edad
de gran variedad.
¿Qué fue de los zeppelines,
qué fue del átomo aquél
que estallaba
y que estalló realmente?
En manos de esa gentuza
te asustaba.
Y me dejé en el teclado otros muchos inventos
que los podéis consultar en cualquier CD-ROM,
claro está, especializado,
los dinosaurios son muy siglo XX,
tendrían, por tanto, que salir en él.
En fin, ya dije
que consultéis, si es que es
de vuestro interés.
En cuanto a mí, que malvivo en aqueste que empieza,
sé que me espera, seguro, mucha novedad
y estoy presto a disfrutarla.
Podré hablar en chino con un cachivache,
decirle ¡maciza! a una maja chiné...
Mucha quimera
que alcanzaré en plan virtual
y poca en real.
Yo, mis mejores amores ya los he tenido,
eso es un dato objetivo, en el siglo anterior,
pero sigo hacia adelante,
adiós ya le dije a ese asco de siglo,
en este otro espero la traca final.
Adiós muy, muy buenas,
pero al ver que se me fue
me da no sé qué.
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿qué se hicieron las damas,
sus tocados y vestidos,
sus olores?
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.