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Aparece en la discografía de

Nana en la ciudad


Vas perdida, te has vuelto una hormiga en esa gran ciudad.
Ves amantes, en los restaurantes, sonriendo al pasar.
En la acera hay una primavera que vas a cruzar.
Y en la esquina, la calle termina abrazada a un solar.

No hay cerrojos en tus ojos, sino besos presos en tus labios rojos.
En tu mente la serpiente, que provoca que tropieces con la gente.
Y en el alma un desierto que nunca debiste cruzar.

Nana fue vista en la ciudad.

Entre el ámbar y el verde se pierde una eternidad.
En los cruces los mares de luces te pueden cegar.
Las alarmas encogen las almas rumbo a un hospital.
Edificios con mil orificios por donde asomar.

Has contado la propina a los pies del cantautor que desafina.
Esos mundos que supones en los ojos del señor de los cupones.
Y en tus dedos caducan caricias que no puedes dar.

Nana fue vista en la ciudad.

Las palomas entre las personas pasan de volar.
Como tú que has cerrado las alas para caminar.
Duermen solas, bajo las farolas, las olas de un mar.
Que trajiste cuando te viniste para naufragar.

Hay enfrente seis leones, que sostienen el planché de los balcones.
En los bares los neones, con sus cañas junto a un par de boquerones.

Se congelan los instantes, al oír la risa de los estudiantes.
Y en un taxi va tu vida, que ha invadido el carril-bus de la avenida.
Y mañana la vida sortea otra oportunidad.

Nana fue vista en la ciudad.

(2010)







 
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