En mi país por año hay quine mil chicos que vuelan
como angelitos con sus alas por el buen aire
con la suerte y la calma de no haber conocido nada
para seguir siendo buenos quizás Dios robó esas almas.
Qué piensas cuando te hablo de todo lo que pasó
viste que todas las cosas se saben con el tiempo
suelto y aún viviendo el católico que bendijo
ya perdió hace mucho tiempo su lugar en el cielo.
Todos los días que te lleve saber como esto fue
te servirán para ser en otro tiempo algo más libre.
Son las únicas palabras que te pido escuchar
si no me muero de vergüenza hoy acá
a todos por igual alguien nos espera
y de cualquier manera llorarás.
Qué dignidad tan grande la de creer siempre en la vida
con solo ver una flor brotando entre las ruinas.
Tu canción fue la rueda de los días que siguieron,
tu canción fue más lejos que la muerte que te hicieron.
No tengas miedo ya dimos la vuelta al espanto
un viento algo más calmo se viene anunciando.
El polvo de estas calles pone a santo con represor
pone al inocente en pena y despierta al asesino.
Témpano del olvido y de nunca decir nada
cuántas mirandas caídas sin ver que es lo que pasa.
Ningún dolor se siente mientras le toque al vecino
el que manda a matar es para sentirse más vivo.
Son mensajes del alma
herida pero bien clara sobre lo cobarde toda la verdad.
Ángel rubio de la muerte de qué poco te sirvió
el himno, Jesús, la bandera, y el sol que te vio.
El cantautor chileno Manuel García inició su gira española el 17 de octubre en el CAT de Barcelona con un concierto de más de dos horas, organizado en cuatro bloques que recorrieron su repertorio, sus raíces musicales y algunas de sus influencias. Una actuación especialmente cuidada, marcada también por la muerte de su padre tres días antes.
Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.