Porque los pobres no tienen
adonde volver la vista,
la vuelven hacia los cielos
con la esperanza infinita
de encontrar lo que a su hermano
en este mundo le quitan.
Palomita,
¡qué cosas tiene la vida!,
y zambita.
Porque los pobres no tienen
adonde volver la voz,
la vuelven hacia los cielos
buscando una confesión,
ya que su hermano no escucha
la voz de su corazón.
Porque los pobres no tienen
en este mundo esperanza,
se amparan en la otra vida
como a una justa balanza.
Por eso las procesiones,
las velas y las alabanzas.
De tiempos inmemoriales
que se ha inventa’o el infierno
para asustar a los pobres
con sus castigos eternos,
y al pobre, que es inocente,
con su inocencia creyendo.
(El cielo tiene las riendas, *
la tierra y el capital,
y a los soldados del Papa
les llena bien el morral,
y al que trabaja le meten
la gloria como un bozal).
Y pa’ seguir la mentira,
lo llama su confesor.
Le dice que Dios no quiere
ninguna revolución,
ni pliego ni sindicato,
que ofende su corazón.
(Del corazón de una iglesia **
salió el cantor Alejandro.
En vez de las letanías
yo lo escucho profanando.
Yo creo que a tal cantor
habría que excomulgarlo.
Como al revés está el mundo
me mandarán a prisión
y al cantor de la sotana
le darán premio de honor,
pero prisión ni gendarme
habrán de acallar mi voz).
Primera versión, de Süd- und mittelamerikanische Volksmusik.
* La quinta estrofa viene solo en el disco de Ángel Parra, Violeta Parra, paroles et musiques.
** Las dos últimas estrofas solo vienen en la versión de Isabel Parra de Chants et rythmes du Chili.
En Chants et rythmes du Chili e Isabel Parra (1966) cambian de lugar las estrofas 4 y 5.
En Los Parra de Chile (1970) cambian de lugar las estrofas 2 y 3.
Todos los demás intérpretes siguen la versión Isabel Parra de 1966, pero:
Quilapayún canta «palomitay, / qué cosas tiene la vida / y zambitay» y «y el pobre, que es inocente», «los llama su confesor. / Les dice que Dios no quiere» y «ni pliegos ni sindicatos, / que ofenden su corazón». En ¡Basta! canta: «nos llama su confesor». En X laCUT se salta la segunda estrofa.
Ángel Parra dice «palomitay, / qué cosas tiene la vida / y zambitay». En la sexta estrofa dice «ni pliegos ni sindicatos, / que ofenden su corazón».
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.