Cejilla 3er traste.
(Se evita tocar la sexta cuerda).
Introducción:|D7/A–G/B|D7/A–G/B|D7/A-G/B|(G/B) D7/A
Atención, mozos solteros,
G/B
lo que les voy a explicar,
D7/A
atención, mozos solteros,
G/B
lo que les voy a explicar:
no porque tengan dinero
D7/A G/B
digan «Me quiero casar»,
D7/A G/B D7/A – G/B – D7/A – G/B
digan «Me quiero casar».
D7/A
No digan «Voy a gozar
G/B
con mi esposa verda’era»,
D7/A
¡son muy duras las ca’enas,
G/B
las que se van a amarrar,
D7/A G/B D7/A – G/B – D7/A – G/B – D7/Alas que se van a amarrar!
(G/B) D7/A
Muy cierto ’s que han de gozar
G/B
en los tres meses primeros,
D7/A
pero, después de su anhelo,
G/B
hasta el nombre han de cambiar.
D7/A
Tendrá que llamarse pan,
G/B
se llamará cebollita,
D7/A G/B D7/A - G/B – D7/A - G/B
se llamará cebollita;
D7/A
tam’ién se llamará ollita
G/B
y habrá de llamarse sal:
D7/A
¡en to’o esto ha de pensar
G/B
el que busca costillita,
D7/A G/B D7/A - G/B – D7/A – G/B – D7/A - G/B
el que busca costillita!
(G/B) D7/A
Al hombre lo llaman papa,
G/B
lo llaman leña y carbón,
D7/A
lo llaman caja de polvo
G/B
y tam’ién pan de jabón.
D7/A
Lo habrán de llamar cuchara,
G/B
cuchilla y tene’or,
D7/A G/B D7/A - G – D7/A – G
cuchilla y tene’or;
D7/A
lo llaman platos y tazas
G/B
y lo llaman cucharón.
D7/A
Dirán, cuando esto les pase:
G/B
«¡Qué caro cuesta el amor!
D7/A G/B D7/A - G/B – D7/A – G/B – D7/A – G/B
¡Qué caro cuesta el amor!»
(G/B) D7/A
Y eso que falta una cosa
G/B
que muy pronto l’han de ver,
D7/A
y es llegar a conocer
G/B
el provenir de su esposa,
D7/A
que si les sale celosa
G/B
por si tiene otra mujer,
D7/A G/B D7/A - G/B – D7/A – G/B
por si tiene otra mujer,
D7/A
no habrá gusto ni placer:
G/B
de na’a sirve el dinero.
D7/A
Por eso, joven soltero,
G/B
hay que fijarse muy bien,
D7/A G/B D7/A - G/B – D7/A – G/B
hay que fijarse muy bien.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.