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Canto a lo divino, verso por sabiduría, que aprendió Violeta Parra en Salamanca, Choapa. Se ha transcrito de una hoja escrita a mano, probablemente por Violeta, que se encuentra en el Archivo Central Andrés Bello, Colección Eugenio Pereira Salas, Universidad de Chile.

Aparece en la discografía de

Cielo, primer firmamento


Tierra, bajeza y altura,
niebla, nube y arrebol,
viento, fuego, mar y sol,
agua, buque y compostura.


Cielo, primer firmamento,
paraíso momentáneo,
se llenan los subterráneos
debajo de un elemento
bajitud de un cimiento
y el corajito figura
Salomón con su hermosura
nunca dejó de existir,
pero él no pudo medir
tierra, bajeza y altura.

El mundo va caminando
buscando su paradero,
vuelve su horquilón ligero
y el Sol sublime girando,
los aires van ablandando
lo más duro de un crisol.
Dijo el sabio Salomón
en su escritura por cierto:
«Hay para el vivo y el muerto,
niebla, nube y arrebol».

El astro que tanto eleva,
luna que busca su vuelta
viene de nubes envueltas
crece pronto y viene nueva
y l’horquilón que se eleva
cubierto de un tornasol
viste el mundo de un farol
ya los letrados opinan
(...)
viento, fuego, mar y sol.

L’agua del río al andar
hace que el buque camine
pero va un piloto insi’ne
que lo sabe gobernar
la compostura gradual
le va marcando l’hondura
así van con noche oscura
haciendo el piloto hazañas
pero él lleva su campaña
agua, buque y compostura.







 
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