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La traducción de esta canción ha sido realizada a partir de la adaptación al catalán de Miquel Pujadó, no del original en francés.

Aparece en la discografía de

La no-petición de mano


Versión de Georges Brassens
Versión de Miquel Pujadó
Por favor amiga, no reventemos
el ojo de Cupido con
su propia flecha.
Muchos sacrílegos lo han pagado
con su felicidad,
no puedo olvidarlo.

Tengo el honor de no pedir tu mano:
al pie de un pergamino tu y yo no firmaremos.


Dejemos abiertos todos los caminos
Tú y yo seremos prisioneros
bajo palabra.
Que se joda, el cocinero
que ata los corazones a las paellas
y a la pata de la mesa.

Venus envejece a menudo:
no entiende de utensilios
de cocina.
La margarita, no quiero
deshojarla oyendo el hervor
de las cazuelas.

Si se desvela demasiado un secreto,
pierde atractivo y, de hecho,
no puede llegar a imaginarse
cómo se borra la tinta, quien pone
las notas de amor entre las páginas
de los libros de cocina.

Tal vez descansa, aquel que puede
dejar a oscuras, en un pote
de mermelada,
la manzana, la fruta prohibida,
pero después tiene un sabor marchito,
se vuelve sosa.

No necesito criada, me puedo hacer la cama
y la colada, el sofrito
y la ensalada.
Como novia eterna, quiero
pensar en ti hasta el final
de mi vida.

(1966)







 
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