El pequeño flautista novato
tocaba en la corte del castillo.
Seducido por una canción,
el rey le ofreció un blasón.
Yo no quiero que me hagan noble,
respondió aquel muchacho del pueblo.
Con un blasón en mi clave,
me inflaría como un sapo
y todos dirían con desazón::
el pequeño flautista ha traicionado.
Y vería pobre y pequeño
mi viejo y despierto campanario.
No me arrodillaría
ante el buen Dios de mi alquería.
Una catedral querría
para .rezar cada día en ella
Con un cardenal en la clave,
me inflaría como un sapo
y todos dirían con desazón::
el pequeño flautista ha traicionado.
Y la estancia donde me parieron
sería demasiado poco para mi.
En lugar de un lecho humilde de paja,
querría sábanas finas de hilo..
Cambiaría mi cabaña
por un palacio de obsidiana.
Con un caserón en la clave,
me inflaría como un sapo
y todos dirían con desazón::
el pequeño flautista ha traicionado.
Y encontraría muy vulgares
a mis padres y a mis antepasados.
Me sentiría avergonzado
de la ramita de donde he salido.
Necesitaría un antológico
árbol genealógico.
Con sangre azul en mi clave,
me inflaría como un sapo
y todos dirían con desazón::
el pequeño flautista ha traicionado.
Ya no me querría casar
Con quien me concedió su mano.
Mi apellido de augusta cuna
no lo tomaría una cualquiera.
Necesitaría por compañera
a la hija de un Grande de España.
Con una princesa en la clave,
me inflaría como un sapo
y todos dirían con desazón::
el pequeño flautista ha traicionado.
Estonces, el pequeño músico hizo
una reverencia y se marchó.
Sin escudo, sin pergamino,
sin gloria, emprendió el camino
hacia el hogar de su infancia,
sus padres y su prometida.
Que nadie trate de traidor
al pequeño flautista, no, no,
y que Dios acoja en su Cielo
al músico que supo ser fiel.
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