Salimos de un siglo podrido
por el odio y la estupidez,
la guerra, la sangre, la noche
y la ausencia de ternura.
Y las cosas no han cambiado
con el calendario:
aún sube un Calvario
más de media Humanidad.
A algunos les decía el corazón
o un cometa o un eclipse
que llegaba la Edad de Oro
o tal vez el Apocalipsis.
Pero tenían el presentimiento
enfermo de caries:
las fechas son arbitrarias;
el Universo, indiferente.
Sin embargo, la convención
es tan fuerte que me obliga
a caer en la tentación
de preguntar intrigado:
cuando esté a punto de irse al garete
el siglo que ahora bosteza,
¿habrá más grano que paja?
¿tendremos el vaso lleno o vacío?
Yo sólo puedo avanzar
que este siglo me matará.
¿La injusticia seguirá
abonando el fanatismo?
¿Conjugar el verbo amar
olerá a anacronismo?
¿Aún habrá vida en el mar
o será una cloaca?
¿Habremos hallado la forma
de domesticar el azar?
¿Morirán todavía niños
por petróleo, dioses y tierras?
¿Habremos utilizado las manos
o los misiles en nuevas guerras?
¿Habrán nacido nuevos caudillos
y flamantes campos de exterminio
para garantizar el predominio
de los lobos sobre los conejos?
¿Seguirán haciendo la ley
mercaderes y jefes de tropa?
¿Habrá aún algún rey
que no sea el rey de copas?
¿Existirán disidentes
o todos estarán conformes
con llevar grises uniformes
en los cerebros y los sentimientos?
Yo sólo puedo afirmar
que este siglo me matará.
¿Habrá sido ejecutado
públicamente el último artista?
¿Se atreverá algún chalado
a declararse anarquista?
¿Seguiremos envolviendo
los cadáveres con banderas?
¿Las ovejas votarán a las fieras
y los negros al Ku Klux Klan?
Entre ataques y cansancio,
¿podrá aún comprender alguien
las palabras que ahora os digo
o serán un puñado de cenizas?
¿Habremos podido proteger
cuatro migajas de belleza?
¿Seguirá la mezquindad
marcándonos ciega el camino?
Bien mirado, no sé por qué
hablo en primera persona:
no tendré el placer
de exprimir tanto el limón.
Incapaz de separar
las espinas de la rosa,
puedo saber sólo una cosa,
pero al menos la tengo clara:
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.