De haber dormido tanto tiempo con mi soledad,
nació a lo largo de ese tiempo una extraña amistad.
A donde yo vaya, ella va, me invita a pasear,
y la confundo con mi sombra, la echo de menos si no está.
No, sola ya nunca estoy,
si voy con mi soledad.
De noche, en cama, nos hablamos, frente a frente, nos miramos,
y viendo el alba despuntar, como una sombra se va.
No sé hasta dónde llegará el amor de esta aventura,
tal vez debiera decidir vivir de lleno esta locura.
Ella me ayuda a ser mejor, por eso lloro al pensar
que si una vez la rehuí, volvió a mí sin dudar.
Aunque conozca otro amor, sé bien que al fin vendrá
a encontrarme una vez más, me volverá a acompañar.
No, nunca sola estaré, si voy con mi soledad.
No, nunca sola estaré, si siento soledad.
(Versión de Guillermina Motta)
Tantas veces he dormido con mi soledad
que aunque todo esté perdido no me abandonará,
ella nunca me deja sola, fiel como un amigo,
me sigue como una sombra por todos los caminos.
No, sola yo no estaré, con mi soledad.
Junto a mí todas las noches pasa muchas horas,
fabricamos ilusiones envueltas en las sombras,
no sé hasta dónde llegará esta complicidad,
tendré que acostumbrarme o elegir libertad.
No, sola yo no estaré, con mi soledad.
En ella deposité mi última esperanza,
si a veces la abandoné jamás tomó venganza,
y si prefiero el amor de otro nuevo amigo,
ella me dará calor cuando él se haya ido.
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Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.