Cuando el viento es el viejo amigo
que desciende de los montes para poder traerte su beso
y es bravo en el amor, y en el juego es fiel,
pienso que he sido afortunado al poder abrir mis ojos aquí.
Cuando el mar es el antiguo amante
que te penetra las rocas y empapa tu piel,
y es bravo en el amor, y en el juego es fiel,
pienso que he sido afortunado al poder abrir mis ojos aquí.
Cuando el tiempo... cuando el tiempo...
Tiempos aquellos, cuando las brujas
aún se movían en lo alto del campanario
y eran dueñas de noches y tempestades
con líneas de vuelos regulares.
Pasad, niños, pasad, es como un guiñol,
¡hei! canta el gallo, se ha levantado el telón,
acto primero, lentamente asoma el sol.
El llano despierta y el Montgrí suelta un gran bostezo.
Tiempo de hileras de carros perezosos
que iban en busca del horizonte,
tiempo del "llonguet" y la bolsa de cuero
para ir a la escuela, y "cara al sol",
tiempo de decir: -mosén, desde hace un mes,
y no sé cuantos malos pensamientos he tenido...-
- Dime el promedio, dime el promedio...-
Tocarse las partes es pecado, válgame Dios,
diez mil infiernos están ardiendo, válgame Dios.
Ay, en los años cincuenta la moral dentro de un bastón.
Tiempo de cine a tres pesetas
con derecho a silbar por el beso cortado.
Mientras, los abuelos practicaban lenguas
con los turistas de la comarca:
- vus tiré tot druat
y después truas quilometres giré hacia la goix!.
Y ya lo encontraréis, ya lo encontraréis!.
¿Viste como me entendió? El próximo para ti.
Bah, en francés cualquiera se las compone.
Ay, en los años cincuenta, la sabiduría en el corazón.
Cuando el tiempo es el antiguo compañero
que te enriquece en recuerdos y te empobrece en lo que ha de venir,
y con el viento tan bravo, y con la mar fiel,
pienso que seré afortunado si puedo cerrar mis ojos aquí,
pienso que seré afortunado si puedo cerrar mis ojos aquí.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.