Muros y tijeras se podrían casar
sables y fronteras vendrían al festín
siempre en el borde del bien y el mal
separar, dividir...
Duda, déjame en el borde de la cordura
la verdad, siempre apura
hago bien sin mirar a quién
pero no bastan ternuras
libro de niñez
heme aquí otra vez,
heme aquí otra vez.
Abre la muralla que se está globalizando
y se apaga el "dónde" y se enciende el "cuándo"
abre que traigo tormentas.
Abre la muralla si me aceptas como soy,
con mi duda razonable con mi trozo de ilusión.
Abre esos portones, cargo con mis días,
no sé si nos mueven las contradicciones
o las utopías,
o las utopías.
¡Tun, tun! ¿Quién es?
vengo a preguntar.
¡Tun, tun! ¿Quién es?
soy materia
qué tal si soy opio de pueblo igual.
Aquí traigo una ensarta de cabezas
son almas que olvidaron que la vida
es un asalto a la belleza.
¡Tun, tun! ¿Quién es?
soy televisión
¡Tun, tun! ¿Quién es?
vengo a debatir
conjugando el verbo, educar y divertir
sin miedo a que el rebaño no me atienda.
De nada servirá si voy al aire
pero muda, sorda o ciega.
¡Tun, tun! … soy violencia
¡Tun, tun! … travestismo
si soy de pobres me visten terrorismo
si soy de ricos, actos de defensa.
Hipócrita razón para idearios
que no están para paciencias.
¡Tun, tun! … soy la convicción
¡Tun, tun! … traigo espasmos
por más que intento en la olimpiada del deber
hay árbitros premiando al entusiasmo.
Gritar valoran más que ir combatiendo
aprendiendo y preguntando.
¡Tun, tun! … soy emigración
¡Tun, tun! … escudándome de exilio
la patria se ha vuelto nostalgia de ocasión,
las cuentas, la razón del equilibrio.
Pagando en obediencia mi confort y si hay dolor
les mando mi silencio a domicilio.
¡Tun, tun! … soy iniciativa,
vengo pensativa.
La envidia me exhorta a mirar abajo
cuando fui diseñada a mirar arriba.
Enfermo de cáncer si hay consumismo
y muriendo de frío al igualitarismo.
Y se apaga el "dónde" y se enciende el "cuándo"
abre que traigo tormentas.
Abre la muralla si me aceptas como soy,
con mi duda razonable, con mi trozo de ilusión.
Y abre esos portones, cargo con mis días,
no sé si nos mueven las contradicciones
o las utopías,
las contradicciones o las utopías.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.