¡Ay! Si la vida no tuviera ratos de amarguras
como el aluvión de achaques
de sentir como una espina en las rodillas
cuando pasas caminando,
viendo y oyendo poco, pero sin dejar de sentir
viendo y oyendo poco, pero sin dejar de sentir
los dos brazos como ramas secas
sobre algún torpe bastón que no te invita a salir,
y la desprevenida prisa de la incontinencia.
Una viejita me escuchó una cumbia,
y en vez de ayuda pidió a Socorrito
Una viejita me escuchó una cumbia,
y en vez de ayuda pidió a Socorrito
que le subiera al volumen un poquito más
(con un pasito pa’ delante y pasito para atrás)
que le subiera al volumen un poquito más
(con un pasito pa’ delante y pasito para atrás)
Mueve tus pastillas con un ritmo que hace así
Ríete Teté ya no estés triste te te
si vas atravesando un mar de soledades tú
Ríete Teté ya no estés triste te te
que el cielo es regalado, párate a gozarlo.
¿Qué necesidad?
Si la vejez ya no perdona,
cantando y bailando hay que olvidarse de sufrir,
¡Abuelita!
Y si algo te preocupa como para comerte las uñas
te esconderé tus dientes tras de tus veladoras de allá.
Mira que darnos todo y que sigas penando por algún remedio,
que no te sientas útil por ir ayudando a vernos florecer.
Quiero que sepas algo que siento acá en mi pecho:
Cuando ya no te vea, ¿Quién me va a curar la falta que me harás?
¡Abuelita!
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