Hola,
tú no me conoces porque no has querido verme,
soy la voz de los sin voz.
Hola,
yo soy un ciudadano más formado en esta cola
que quiere preguntarte:
¿Cómo vas a alimentar a un pueblo lleno de tristeza,
que nunca cupo ni nunca cabrá en este juego de falsas promesas?
No me vuelvas a decir rosarios de argumentos,
sólo inténtalo
y da la cara cuando juras
que este árbol retorcido y sin remedio
lo plantamos todos.
Que con todo y todo,
me aferré a una rama
para evitar que me llevara el río,
pero el agua subía y subía
como presagio de la mala suerte.
Dime: ¿Hasta cuándo seguirá el futuro
dependiendo de la voluntad de los milagros?
Dime: ¿Qué clase de ejemplo es un padre
que invita a comer gente extraña a su casa,
que arrasa con todo,
y a su familia deja migajas?
No te confundas, sigo hablando de ti.
Supongo que el vino que bebes guarda un poco del dolor
que vas brindando al mundo; Debes sentirte inigualable.
Dime: ¿Qué clase de hermano le arruina la vida
a sus propios hermanos con tal de su comodidad?
Tú me enseñaste en esta danza que “el que no transa nunca avanza”.
Me acostumbraste a ver normales,
toditos tus fraudes,
las diarias matanzas.
¿Quién va exprimiendo al mundo?
¿Quién inventó a los niños pobres?
Y al que te pida un beso, “ponlo preso,
ponlo preso o ponle un precio.”
¡Hey! Señor Político: Nosotros pensamos distinto
aunque no escuche,
aunque no le importe,
aunque nos calle,
entérese.
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Publicaba ayer el periodista musical Jordi Bianciotto, en El Periódico de Catalunya, un artículo sobre el fracaso del Feroe Festival, cuya segunda edición, impulsada por el periodista y promotor Albert Puig, se ha cancelado por la escasa venta de entradas.