¿Qué hemos de hacer nosotros, los negros,
que no sabemos ni leer?
¡Fregar escupideras en los grandes hoteles,
encerar y barrer,
manejar ascensores,
en el Gran Club servirles de beber;
o hacer que el Cadillac sea más lujoso
vistiendo la librea de chofer!
Tenemos la respuesta siempre lista:
en Haití «oui, monsieur»; (1)
y en Michigan, en Georgia o en Lusiana (2)
un eterno «yes, sir»…
Los negros, pobres negros de este mundo,
¿qué cosa hemos de hacer
debiendo de comer todos los días
(y a veces sin comer)?
¡Bajar la testa reverente
y a lo mismo de ayer!
Hasta que llega un blanco y «nos descubre»,
nos mete al ring
y aquí comienza para mal de males
el principio del fin:
El cañaveral de mi lejana tierra
me dio estos fuertes bíceps.
Los buques cargueros de todos los muelles
me dieron envidiable complexión.
Y corriendo, voceando millones de diarios,
fortalecí
muslo,
pierna
y
pie.
Ahora, en el Madison Square Garden
de New York,
dice mi manager:
¡No whisky!
¡No tobacco!
¡No girls!
(No money).
Negros acomodadores
ubican a los blancos en ring side.
Perder esta pelea
significa volver con ellos:
con Blackie, de Manhattan,
con Brown, de Alabama,
con «Nando» Rodríguez, de Puerto Rico
...y entonces
¡No whisky!
¡No girls!
¡No money!
and
¡knock-out! (3)
My challenger
es negro, como yo.
Si pierde le espera lo mismo.
(Aquí los únicos que nunca pierden
son nuestros managers y el promotor).
Comienza el round. Voy hacia el centro
–en este plan voy a perder–;
este es el round número trece…
¡Voy a mostrarle quién es quién!
Me está llevando hacia una esquina,
si caigo aquí me cuentan diez.
¡Virgen del Cobre, estoy perdido!
No puedo ver
No... pue.. do... ver…
EPÍLOGO
La gente aplaude al que me mata,
El referee no dice «break».
Que mi mujer no sepa nada...
¡Mi nombre es BENNY «KID» PARET!
Versión de Cumanana.
En la versión de Canción Protesta, Protest song of Latin America, dice:
(1) en París «oui, monsieur»
(2) y en Michigan, en Georgia o Virginia
(3) ...y entonces / ¡No whisky! / ¡No tobacco! / ¡No money! / ¡No girls! / and /
¡knock-out!
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Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.