Oraré
ligero de certidumbres
sin señales que me alumbren
cuanta sombra de mi fe.
Oraré porque tu huella
semeja tanto a mi pie
que en mis pasos voy buscando tu respuesta.
Un nuevo sueño en cada noche
que me queda
por voluntad que no haya día
que perder.
Que mis prejuicios
sean causantes de mis penas.
Que siempre cumpla
lo que arriesgue a prometer.
Llegar a donde me propulsen las virtudes
que bajo fuego haga posible germinar.
Y que en mi piel recaigan las vicisitudes
que mis defectos me obliguen a causar.
Que suene a música, amistad, honor, disculpa
predilección por corazones desprolijos.
La enfermedad sepa morderme hasta la pulpa
antes que antoje un solo beso de mis hijos.
Y que no olviden los hábiles, valientes,
los más capaces, los fuertes, los cabezas.
Sacrificar toda riqueza por su gente
jamás sacrificar su gente por riqueza.
Oraré (oraré).
Azote del albedrío
como antorcha tribal contra el frío
como el polvo que seré.
Más allá de cuanto creo
más allá de lo que sé
vas conmigo del ocaso a la aurora.
Porque me siento el capitán de mi destino
convicto soy pues de mi alma eterno dueño.
Que sepa arder mi vida cual hoscoso leño
y así arrojar las buenas luces al camino.
Que los juristas me azoten impiadosos
siempre retoña nueva flor tras su veneno
y agradecer no importa si es muy doloroso
el trozo de verdad que guarda el pecho ajeno.
Que la poesía me eleve con sus alas
donde ni alcoholes, ni el estupefaciente.
Que las pasiones me maltraten suficiente.
Que el buen amor nunca se escurra de mi almohada.
Y orar ni porque sea bendito.
Orar no cuando el miedo alcanza, más bien
necesidad de enamorar al infinito
conversación silente con las esperanzas.
Oraré (oraré).
Corazón catedral de mi credo
conjunción de quiero, debo, puedo
al derecho y al revés.
Oraré porque tu huella
semeja tanto a mi pie
que en mis pasos voy buscando
tu respuesta.
Oraré.
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