Primavera
Era domingo soledades y ventanas
Y ya los viernes eran demasiado abruptos.
Nunca entendí ese vacío en las mañanas.
Era difícil esto de volverse adulto,
Rindiendo culto a los pasados de la euforia,
Buscando historias que no fueran tan de fuego,
Dibujando un campeón en el espejo,
Entregándole mis noches solo a leo.
No era el miedo, ni siquiera era la brisa.
Era la brisa llevándose mi alegría.
Se volvió un mito provocar mi sonrisa.
Rey de la noche, prisionero de los días,
Con poesías vagabundas, con quimeras,
Ya sin fronteras en esto del llanto.
Para el alma la pregunta era que quién
Tiempo nunca he preguntado cuánto.
Y entre tantos veranos pasajeros
Y entre tantas arenas mojadas
Junto con los inviernos marineros
Y el martirio de las aguas congeladas
Con otoño en los ojos y en el alma.
Agua de nube, casi siempre pasajera
Como un rayo y sus labios de despojo.
La besé y vino a mí la primavera.
Heme aquí, con el cielo encima.
Mi pecho se rompe y la ilusión germina.
Todos los días me despierto pensando que es fantasía
Me pregunto, "¿esto es cierto? ¿toda esta magia es mía?"
La algarabía de su andar es café.
Sus ojos son un lago en dos mitades.
Cada vez que le escucho nombrarme,
Niño interior que fui me grita: "felicidades"
Me descubrí una tarde de casi agosto
Haciendo planes para diciembre y enero.
Miré al cielo y a quien me ha escuchado
Le dije, "gracias. Fuiste certero"
Ya no hay velero, ni altamar, ni incertidumbres.
Ahora en las cumbres de mis lunas hay canciones
Como preludio de las eternidades,
Como venganza ante todas las estaciones
Y en los balcones vio crecer las buganvilias
Y no sabría explicarlo de otra manera.
Verano, adiós, invierno, otoño, yo estoy listo.
Ella vino y me hizo primavera.
Y entre tantos veranos pasajeros
Y entre tantas arenas mojadas
Junto con los inviernos marineros
Y el martirio de las aguas congeladas
Con otoño en los ojos y en el alma.
Agua de nube, casi siempre pasajera
Como un rayo y sus labios de despojo.
La besé y vino a mí la primavera.
Y ahora florece todo a nuestro alrededor
Y ahora amanece, sus besos son de sol
Y ella merece mis días de esplendor
Porque ha venido a darme color
Porque ha venido a darme color