Hago canciones que parecen confesiones
y echo pa'lante el sentimiento y la razón
y a veces pienso que les cobro comisiones
por las historias que tengo en el corazón.
Ay, mira qué felicidad yo tengo,
ay, mira qué felicidad.
Yo soy el tonto que va tras el aire
y se pone contento al poder respirar.
Ay, mira qué felicidad yo tengo,
ay mira qué felicidad.
Yo soy el último automovilista
de aquella autopista
de la Humanidad.
Mi alma se perdió en la carretera
que va del reparto flores
al entronque cangrejera.
Mi alma se perdió en la carretera
abriendo mucho la boca
y metiéndome en candela.
Mi alma se perdió en la carretera
si me hablas mal de la trova
afínate bien la lengua.
Hago canciones que parecen calendarios
y el tiempo va de para alante y para atrás
y a veces pienso en la portada del diario
donde aparece la foto de mi papá.
Ay, mira qué felicidad yo tengo,
ay, mira qué felicidad.
Yo soy el tonto que va tras el aire
y se pone contento al poder respirar.
Ay, mira qué felicidad yo tengo,
ay mira qué felicidad.
Yo soy el último automovilista
de aquella autopista
de la Humanidad.
Mi alma se perdió en la carretera
que va desde Vallegrande
a la escuela de la Higuera.
Mi alma se perdió en la carretera
con Santiago, con Gerardo
y con Carlitos Varela.
Mi alma se perdió en la carretera
si me hablas mal de la trova
afínate bien la lengua.
Hago canciones que parecen ministerios
y este es el púlpito en que voy a predicar
y a veces pienso que son cinco los misterios
y hay fotocopias del pecado original.
Ay, mira qué felicidad yo tengo,
ay, mira qué felicidad.
Yo soy el tonto que va tras el aire
y se pone contento al poder respirar.
Ay, mira qué felicidad yo tengo,
ay mira qué felicidad.
Yo soy el último automovilista
de aquella autopista
de la Humanidad.
Mi alma se perdió en la carretera
de Buenos Aires a Salta,
de Bogotá a Cartagena.
Mi alma se perdió en la carretera
bailando con los Van Van
y la Charanga Habanera.
Mi alma se perdió en la carretera
si me hablas mal de la trova
afínate bien la lengua.
Mi alma se perdió en la carretera
cantando con los limeños
y las potencias extranjeras.
Mi alma se perdió en la carretera
y no se saben la letra:
por qué no la tararean?
Mi alma se perdió en la carretera
el resto del estribillo
se lo dejo de tarea.
Mi alma se perdió en la carretera
por el camino que va
desde el puente a la alameda.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.