Sirilla me pides,
¿de la cuál quieres? sí,
¿de la cuál quieres?
Me vo’ a la amarilla,
me vo’ a la verde, sí.
Sirilla me pides,
con esta plata, sí,
con esta plata.
Vai de amores quebra’os
por un’ ingrata, sí.
Dos caminos iguales,
¿cuál tomaré? ay sí,
¿cuál tomaré?
Si tomo el de mi gusto
me perderé, ay sí.
De mi vera te fuiste
hasta Santiago, sí,
hasta Santiago.
Fatiguitas de amarte
me acongojaron, sí.
Arriba te subes,
tanto te alejas, sí,
tanto te alejas.
Mira tu pobre amante,
como la dejas, sí.
La versión citada es la de Isabel Parra del disco Isabel Parra canta recopilaciones y cantos inéditos de Violeta Parra, que es la más larga que hemos podido hallar.
Cuncumén en su versión del disco Folklore por el Conjunto Cuncumén canta las estrofas en el orden 1-5-2, omitiendo las otras aquí citadas.
Violeta Parra, en Violeta Parra en Ginebra, canta una versión abreviada que solo conserva la primera y la última estrofa. En la edición de 2010, Violeta Parra en vivo en Ginebra, la canción es precedida por las siguientes palabras, que hacen referencia también a la refalosa «Arriba de aquel árbol», que no se incluye en esa edición:
Violeta: J’ai fait une faute terrible! J’ai pas laissé lire les strophes [inaudible]. Homme: «En haut de cet arbre a grimpé ma pensée, et quand elle était arrivée en haut elle n’a pas trouvé le chemin qui redescend». Femme: Puis «La sirilla» du sud: Homme: «Pourquoi montes-tu si haut et t’eloignes tu tant? Regarde ton pauvre amant et comme tu me délaisses».
(Violeta: ¡He cometido un error terrible! No he dejado leer las estrofas [inaudible]. Hombre: «A lo alto de aquel árbol trepó mi pensamiento. Y una vez arriba no encontró por dónde bajarse». Mujer: Luego, «La sirilla» del sur: Hombre: «¿Por qué te subes tan alto y te alejas tanto? Mira a tu pobre amante y cómo me abandonas»).
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.