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Canción provisionalmente no asignada a ninguna discografía

Encinta


Versión de Eduardo Carrasco
Te veo allí sentada,
mirando la ventana,
enrollando la lana
sin querer nada más.
Ya no te importa el mundo
sólo quieres un nido
donde tenga sentido
esperar y esperar.

Te levantas, caminas,
me conversas un rato,
te enojas con el gato
sin ninguna razón.
Miras un poco el cielo,
de pronto te molestas
o te vence la siesta
dormida en un sillón.

Te miras al espejo
porque te encuentras fea
y aunque tú no me creas
yo te digo que no.
Y es verdad que estás linda
con tu figura nueva
y tu papel de Eva
que jamás tendré yo.

A veces me despiertas
y me pides cerezas,
aceitunas, frambuesas
que yo corro a buscar.
Otras veces te instalas,
respiras hondamente.
Se diría que sientes
dentro de ti aclarar.

Cuando estás acostada
en ti pongo el oído
y escucho un leve ruido
en tu vientre desnudo.
Suena como si un ángel
de pronto echara el vuelo,
como un canto del cielo
que me enviara un saludo.

Yo trato de decirte
que ahora sí te quiero
pero soy extranjero
a lo que estás sintiendo.
No comprendo el enigma
que es ahora tu cuerpo,
por que es ahora un huerto
de luz que va creciendo.

Yo no soy más que un medio
eres tú la que engendra,
yo sólo fui la siembra
de tu dulce embarazo.
La luz de los amores,
el triunfo de la vida
serás tú, madre altiva
con tu niño en los brazos.







 
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