Que poca niñez te tocó
muchacho de un solo patín
que usual era verte fumar
cuando apenas calzabas el tres
Que poca niñez te tocó
muchacho de un solo patín
que usual era verte pasar
perseguido por tu padre
brincar la tapia
y perderte en el monte
tras los insultos de todo el barrio:
"¡no vuelvas más so bandolero
no vuelvas más cabeza loca!."
Volvías casi siempre cuando el sol
daba de plano contra la tapia
volvías con los ojos desafiantes
como exigiendo el perdón que no tenías
tu padre siempre te esperó en la puerta
De noche cuando el parque era un farol
para los juegos a las carriolas
cuando los cuatro árboles temblaban
con veinte niños trepados en sus ramas
te ibas corriendo hasta el viejo traganikels
Del bar del barrio alcohol y humo
mujeres y marinos
subir al cielo por uno ochenta
quemarte la camisa
girar de rostros bailar de luces
ceniza en la cerveza
y luego reír, llorar, cantar, flotar
saltar, romper, burlar
Volver a la casa cuando el barrio duerme
cuando el primer gallo canta
tumbando la puerta y gritando a tu padre:
¡el hombre soy yo, más nadie!
¿cómo fue que le pudiste robar
una de esas frías madrugadas,
cómo fue que lo mataste
sin tocarlo con las manos?
nunca me dijeron cómo fue
Que poca niñez te tocó
muchacho de un solo patín
que pronto empezaste a morir
cubierto de espinas
¡qué clase de enero perdiste, muchacho…!
Martirio llevó el pasado domingo 12 de abril al Auditori de Barcelona, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants, su espectáculo Al sur del tango, una propuesta que enlaza las raíces compartidas entre Argentina y España desde una interpretación que es tanto voz como gesto y emoción.
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