Introducción:|F#m |G#7 |C#7 |F#m |F#m6 |C#m |G#7 |C#m | (C#m) F#m
Hacia mediados de invierno,
G#7 C#m
cuando las noches son crudas,
E
vemos a tanta criatura
A#7 D#m
peleando ya en este infierno;
G#m C# F#7 – B7
más bien me venga la muerte,
E Am
más bien me venga la muerte
G#7 C#m
de seguir viendo este ejemplo.
Interludio:|F#m |G#7 |C#m | (C#m) F#m
El pobre vive en silencio
G#7 C#m
y sufre ya muy cruel castigo
E
de ver a sus diez chiquillos
A#7 D#m
en la miseria y el vicio.
G#m C# F#7 – B7
Al borde del precipicio,
E Am
al borde del precipicio
G#7 C#m
se está agusanando el trigo.
Interludio:|F#m |G#7 |C#7 |F#m |F#m6 |C#m |G#7 |C#m-E7| (E7) A C#m A#º D#7No puede ni el más flamanteG#m D#m-F#m6 G#7pasar en indiferencia C#m E A#º si brilla en nuestra concienciaC#m G#7-Am-G#amor por los semejantes.(C#m) F#m
Es una infamia muy dura
G#7 C#m
que no se salven del foso.
E
El dolor es oprobioso
A#7 D#m
y pregunto de partida
G#m C# F#7 – B7
si la justicia en la vida,
E Am
si la justicia en la vida
G#7 C#m
existe pa’ los rotosos.
Interludio:|F#m |G#7 |C#m |
(C#m) F#m
Los llevan por el calvario
G#7 C#m
cargados con una cruz,
E
les niegan hasta la luz,
A#7 D#m
los ciegan con su sudario.
G#m C# F#7 – B7
Los dejan sin los rosales,
E Am
los dejan sin los rosales
G#7 C#m
sin aire y sin manantiales.
Interludio:|F#m |G#7 |C#7 |F#m |F#m6 |C#m |G#7 |C#m-E7|
Estribillo(C#m) F#m
De qué nos sirven los templos,
G#7 C#m
de qué el sol y el aire puro
E
cuando su sol es oscuro
A#7 D#m
y va caminando a tiento.
G#m C# F#7 – B7
Necesito un lazarillo,
E Am
Necesito un lazarillo
G#7 C#m
que me alumbre este tormento.
F#m C#m
Necesito un lazarillo
G#7 C#m
que me alumbre este tormento.
F#m C#m
Necesito un lazarillo
G#7 F#m (comienzo del outro)
que me alumbre este tormento.
Outro:|(F#m) |G#7 |C#7 |F#m |F#m6 |C#m |G#7 |C#m |C#m |
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.