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Aparece en la discografía de

Tanguito


Versión de Javier Ruibal
Apúrate, Tanguito,
gánale al tiempo la partida;
no sufras, compadrito,
si el callejón no tiene salida.

Los pibes de Caseros
se reconocen en tu espejo;
la vida por delante:
pa los cantantes no existe el miedo,
¡ay!, Tanguito.

Rajaste los tamangos
sin un mango en el bolsillo;
te debo una canción y un beso,
pero pásame ese cigarrillo.

Tu eterno mal de amores,
tu corazón de peso pluma,
pateando Recoleta y Flores,
era un derroche tu locura,
¡ay!,Tanguito.

Róbale unas horas al reloj,
no te quites el sombrero,
deja que recorra el corazón
la vereda del deseo.
Un segundo es una eternidad
en los brazos de una mina;
el perfume de la libertad
huele mejor que la vida.


Dos veces cada noche,
como lo manda el reglamento:
"Las manos en el coche,
a ver, flaquito, tus documentos".

"Va a disculparme, agente,
soy un pájaro sin nido".
"No tiene antecedentes,
chavón, alguno que siga vivo".
¡Ay!, Tanguito.

Un puño cerrado tatuó
el desprecio en tu mejilla
y una sucia bota te dejó
la guitarra malherida.
Un segundo es una eternidad
en los brazos de una mina;
el perfume de la libertad
huele mejor que la vida.


Apúrate, Tanguito,
afuera todos quieren verte.
Si vienen buenas cartas,
te zafarás de la mala suerte.

Toma del escenario
la madera necesaria,
subíme de la mano
y naufraguemos en tu balsa,
¡ay!,Tanguito.

Puede costarte la vida.







 
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