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Encantadora canción de Iparralde. Y para que fuera encantadora, tenía que ser imposible, como en casi todos los casos. Parece que la tradición vasca ha preferido mantener en silencio los éxitos sentimentales. Son el fracaso y el drama, llamando a superar el pudor de la intimidad, los principales creadores de la belleza.

Aparece en la discografía de

Lili eder bat badut nik


Hace tiempo tengo elegida una hermosa flor
pero no me atrevo a cogerla en mis manos,
pues sé qué peligro tiene mirarla demasiado.

Hermosa flor, mírame y dime si me quieres de verdad,
tus ojos han herido en lo más profundo mi corazón
y corre el riesgo de gangrenarse esa herida.

No quisiera que te ocurriera desgracia alguna por mi culpa.
No me parece que mis ojos te hayan herido jamás.
Por tanto, no corres peligro, no te morirás de ello.

Qué bien y tiernamente sabes hablar,
me gustaría poder hacerte una visitita breve.
Mucho desearía que me lo permitieras.

Podría permitirlo, querido, no tengo un corazón tan cruel,
pero antes desearía conocer todos tus deseos,
la gente podría extrañarse de que me visitases.

No soy ciertamente ni conde, ni noble,
no es un gran asunto para que llames la atención de nadie;
eres tú la simple y la llena de fantasías.

Sé que soy simple y que seguramente eso es así,
pero me parece que tú bien sabes de lo que te hablo;
ya tengo ahora mi fortuna, y no precisamente dada por tí.







 
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