-Que no le extrañe si esta voz le huele al polvo de un vagón
o le recuerda algún fracaso-.
Me aproveché una migración de pájaros que iban al Sur.
-Yo quiero ser como un salmón que a desovar va su canción
con abolengo-.
Porque esta es la única que tengo
y no vengo a ver si puedo, si no porque pude vengo.
Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa
que en cada noche incita a ser callada?
Yo vengo de un volcán junto a una rosa,
de un cuento y de una fe desengañada.
¿Qué hacer de una canción tan melindrosa
que en cada esquina incita a ser callada?
Yo vengo de un volcán junto a una rosa
del parque de una juventud marcada.
Cuando a mis notas les nacieron alas y canté con intención
mi lengua habló sin avisarle al paladar,
mis botas solas se pusieron a bailar
después de hacer memoria y ver que en realidad
no fueron menos por la cárcel de tu hastío.
Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa
que en cada puerto incita a ser callada?
Yo vengo de un volcán junto a una rosa,
de un barrio en que la lluvia nunca acaba.
¿Qué hacer de una canción tan melindrosa
que en cada estudio incita a ser callada?
Yo vengo de un volcán junto a una rosa,
del precio de una historia mal contada.
Me pareció en un sueño ver
que un tipo a mis espaldas se robó mi voz.
Besó mi frente, echó a correr,
y varios que fingieron noble sumisión
llegaron a asaltar mi cuello y mi canción.
-Mas no se aflijan, si es que sigo vivo
es que mi canto de verdad tal vez demuestre
que no sea lo suficientemente inquieto y peligroso-.
Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa
que en cada golpe incita a ser callada?
Yo vengo de un volcán junto a una rosa,
que al pecado y al menor no cobra entrada.
Pero ¿Qué hacer de una canción tan melindrosa
que en cada barra incita a ser callada?
Yo vengo de un volcán junto a una rosa,
donde antes que anochezca es madrugada.
Me aproveché una migración de pájaros que iban al Sur.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.