Odio a Silvio Rodríguez. Él es el principal responsable de que no soporte a un cantautor mas de tres minutos seguidos (a mí mismo incluido). Él fue el culpable de mi impaciencia con ese género y sus intérpretes. Y, lo que es peor, mi desconfianza crónica a la supuesta honradez artística de quienes, un día, llegué a admirar. Un determinado día conocí a SR y, el cabrón, me puso el listón donde me lo puso: en la estratosfera. Por eso, por su culpa, hace treinta años me animó a empezar y, al mismo tiempo, a dar por concluida mi carrera como cantante... ¿Cómo aspirar a superar su referencia, a través de carreteras comarcales y pistas de montaña? Él inventó la autovía. Hizo con la canción en español, lo que Bach con el barroco.
Hace treinta años, me convenció, sin haber escuchado antes nada suyo y en sólo tres minutos (lo que mide "Te doy una canción") de que la canción adulta en mi país, conocida por esa gilipollez de expresión que es "canción de autor", no limitaba al norte con Serrat, al sur con Paco Ibáñez, al este con Aute y al oeste con H. Camacho; sino que se desplegaba a partir de ellos. Silvio Rodríguez, con su obra, les reducía de tamaño artístico como "los jíbaros la cabeza de sus enemigos", mientras ensanchaba las posibilidades expresivas de la canción en idioma español hasta límites aun por descubrir. Por culpa de él, Sabina siempre me ha parecido un honrado maletilla; Serrat un cuentista costumbrista de los que edita la cadena NH; mi admirado Lluís Llach un pretencioso, porque no llega ni a su sombra usando el triple de materiales... En fin... Me desbarató el estante de los mitos en tres minutos que dura "Pequeña serenata diurna". Y qué os voy a contar de lo que constaté cuando escuché "Ojalá", "Canción de navidad", "Esto no es una elegía", "De la ausencia y de ti", "Mujeres", "Óleo de mujer", "Te molesta mi amor"... ¡Maldito Silvio Rodríguez! Maldita sea su insultante inspiración, su fácil dificultad, su inagotable yacimiento de talento... y, al mismo tiempo, bendito sea.
Él fue el responsable de que, aun hoy, mantenga esa reserva interior ante cualquier nuevo producto "cantautoril" que me llega (aptitud injusta y arbitraria, sin duda); esa sospecha, pasados los tres minutos de rigor, de que me la están metiendo doblada; de que me están dando gato por liebre; de que están impostando una sensibilidad prestada, cuando no imitada o, lo que es peor, fingida. Naturalmente, salvando unas pocas y contadas excepciones que no menciono por ser tan arbitrarias como mi propio criterio. Pero, aun comparándole con éstos pocos que merecen mi respeto, nada me sigue pareciendo más nuevo que ese último temazo con el que se despacha SR, siempre en un último disco, y que te deja mirando a "Casiopea". Todavía, con sus sesenta y pico de años...
Silvio Rodríguez, es el mas grande y mas importante autor de canciones en español del siglo XX.
Sentencio sobre seguro.
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En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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