Pau Alabajos forma parte de la nueva hornada de cantautores surgidos en la Comunidad Valenciana.
Implicado en el tema de la lengua y claro activista musical, comenzó a despuntar en el firmamento de la canción cuando aún no había cumplido los 25 años. Secretario del colectivo Ovidi Montllor, se dice que él y otros jóvenes de su generación han recuperado la canción protesta como resultado de los momentos tan delicados, políticamente hablando, que se viven actualmente en los Países Catalanes. De todos modos, su inquietud va más allá de las palabras, ya que en su tercer y último disco, Una amable, una trista, una petita pàtria, grabó algunas de las piezas que se incluyen acompañándose de toda una orquesta sinfónica. Pero lo que manda en sus composiciones es sin duda la sensibilidad que muestra a la hora de mantener la sinceridad como bandera en todo lo que escribe y crea. Sensibilidad lírica y sensibilidad poética cogidas de la mano y unificadas en una carrera artística que apenas ha empezado.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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