El 10 de marzo se cumplirán 20 años en que Ovidi Montllor, con un hilo de voz y sin maletas, se fue de vacaciones y lo echamos en falta.

Ovidi Montllor representa en carne viva el compromiso con su pueblo y con su cultura y lengua pero también representa su compromiso con los trabajadores y la libertad. Olvidar a Ovidi es vaciar de sentido, una por una, estas palabras.
En el décimo aniversario organizamos el Año Ovidi con cientos de encuentros y homenajes por todo el país y mucha gente descubrió y redescubrió uno de nuestros cantantes más queridos. De manera espontánea se extendió su figura y obra y prendió definitivamente en la vida de muchas personas.
Siempre es la hora de celebrar a Ovidi Montllor pero ahora tenemos un aliciente especial: se cumplen 20 años y ya vuelve a tocar.
Por eso me gustaría —a la manera de Josep Lozano con la fiesta Estellés— invitar a celebrar Ovidi con la "Fiesta Ovidi Montllor, 20 años de vacaciones".
Que cada pueblo y ciudad tenga este año una "Fiesta Ovidi Montllor, 20 años de vacaciones" con gente reunida para recordar la obra de Ovidi: las canciones, los poemas, las películas, el teatro... o simplemente brindar y comer por él.
Siguiendo verso por verso la canción de Les meves vacances o sin más indicaciones ni límites que la imaginación de los organizadores de cada "Fiesta Ovidi Montllor, 20 años de vacaciones"
Es hora de que el país retorne a Ovidi la estima y el compromiso que él tuvo con su pueblo: otra vez de parte de los buenos.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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