«La Reina del bolero»
Murió la cantante cubana Olga Guillot
La cantante cubana Olga Guillot, considerada "la reina del bolero" y una de las principales figuras artísticas en el exilio anticastrista, falleció hoy a los 87 años, víctima de un infarto.
La cantante cubana Olga Guillot, considerada "la reina del bolero" y una de las principales figuras artísticas en el exilio anticastrista, falleció hoy a los 87 años, víctima de un infarto.
Olga Guillot falleció esta tarde en el hospital Monte Sinaí de Miami a causa de un infarto, según comunicaron fuentes familiares. Estaba internada desde el viernes pasado.
Olga Guillot dejó Cuba en 1961, después de que la revolución liderada por Fidel Castro tomara control del país, y se trasladó a Venezuela y luego a México, donde residió durante tres décadas y tuvo una reconocida trayectoria como actriz y cantante. En los últimos años residió entre México y Miami.
Guillot es considerada una de las figuras más importantes en la historia de la música romántica del siglo XX. Trabajó en 16 películas y grabó más de 50 discos. Entre los temas que ayudó a popularizar están Tú me acostumbraste, Miénteme, La gloria eres tú, Lágrimas negras y Qué sabes tú.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.