20 canciones de amor y un poema desesperado
Nos sobran los motivos
Érase que se era
Mediterráneo
Días y flores
Mano a mano
Dedicado a Antonio Machado, poeta
Canciones folklóricas y seis impresiones para canto y guitarra
Miguel Hernández
Cuando digo futuro
ôÔÔôôÔôÔ
Décimas y poemas
Mediterráneo
Décimas, autobiografía en versos chilenos (libro)
Hola y Adiós
Dedicado a Antonio Machado, poeta
Miguel Hernández
Décimas
14 de ciento volando de 14
Déjame en paz
Mediterráneo
Mô
En tránsito
Miguel Hernández
Dedicado a Antonio Machado, poeta
Mi niñez
Hijo de la luz y de la sombra
Ara que tinc vint anys
La paloma
Serrat en directo
37 canciones de Noel Nicola
14 de ciento volando de 14
Canto por el cambio
Antología desordenada
Si véns amb mi. Homenatge a Lluís Llach
Dual
Vidas paralelas
Del agua que bebimos
Neruda en el corazón
Tributo a Víctor Jara
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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