Visitará seis ciudades
Alberto Cortez regresa en marzo a la Argentina
El cantautor argentino Alberto Cortez, una de las voces esenciales de la canción iberoamericana, regresará en marzo a la Argentina para celebrar sus 71 años con una serie de conciertos que lo llevarán por teatros de Buenos Aires, Rosario, La Plata, Salta, Tucumán y Córdoba.
El cantautor argentino Alberto Cortez, una de las voces esenciales de la canción iberoamericana, regresará en marzo a la Argentina para celebrar sus 71 años con una serie de conciertos que lo llevarán por teatros de Buenos Aires, Rosario, La Plata, Salta, Tucumán y Córdoba.
Télam - Nacido el 11 de marzo de 1940 en La Pampa y radicado en España desde mediados de la década del 60, Alberto Cortez promete abordar en estos recitales una combinación entre los clásicos de su cepa y las nuevas canciones reunidas en el flamante CD Tener en cuenta.
Mariana, Callejero, Mi árbol y yo, Qué maravilla Goyo, Juan Golondrina, El vagabundo, Cuando un amigo se va y Castillos en el aire serán parte inevitable de las presentaciones que comenzarán los días 11 y 12 de marzo en el Coliseo de Buenos Aires.
Después, Cortez cantará el 17 en Rosario, dos días más tarde en el Coliseo Podestá de La Plata, el 21 en el teatro Provincial de Salta, el 22 en Tucumán y, por último, el 25, en Espacio Quality de Córdoba.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.