«Dónde iremos a parar si se apaga Balderrama»

Muere Juan Balderrama

REDACCIÓN el 03/04/2013 

El dueño de la emblemática peña Boliche Balderrama, Juan Balderrama, murió el martes consecuencia de una insuficiencia cardíaca. Tenía 79 años.

Juan Balderrama ante «el templo del folclore argentino», el mítico boliche Balderrama.

Los restos de Juan Balderrama fueron velados en San Martín y Esteco donde se encuentra "el templo del folclore argentino" y posteriormente fue cremado a pedido de la familia.

Juan Balderrama padecía de problemas en sus piernas, lo que le impedía tener estabilidad; a lo que se le habían sumado complicaciones en los pulmones.

Pasadas las 5 de la madrugada, Juan debió ser internado de urgencia en la terapia de la clínica Santa Clara, donde sufrió un ataque cardíaco que le causó la muerte.

Juan Balderrama era hijo de Antonio Balderrama y Remigia Zurita, quienes a mediados del siglo pasado instalaron una picantería que después pasó a ser no sólo de Juan sino también de sus hermanos Daría y Celestino.

Con el tiempo, se convirtió en el "templo del folklore argentino", por haber inspirado a artistas salteños y de todo el país, incluso a Manuel José Castilla y Gustavo "Cuchi" Leguizamón, quienes escribieron la zamba Balderrama, que Mercedes Sosa dio a conocer en el mundo.


LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.