Novedad discográfica
Bettina Bobrowicky fluye desde «Mayu», su cálido disco debut
La guitarrista y compositora argentina Bettina Bobrowicky asumirá el domingo a las 21 en el porteño Café Vinilo (Gorriti 3780) su irrupción en la escena de la música popular de raíz con la puesta de su primer y cálido disco, Mayu.
La guitarrista y compositora argentina Bettina Bobrowicky asumirá el domingo a las 21 en el porteño Café Vinilo (Gorriti 3780) su irrupción en la escena de la música popular de raíz con la puesta de su primer y cálido disco, Mayu.
Portada del disco «Mayu» de Bettina Bobrowicky.
Télam - El primer álbum de Bettina Bobrowicky, que grabó con el fundamental aporte de artistas como Juan Falú y Lilián Saba, implica un nuevo paso después de haber dedicado gran parte de su vida a la psicología.
Delicada y melancólica, la música de Bobrowicky fluye en un repertorio que incluye canciones con aires folclóricos y en el que también participaron Liliana Herrero, Nora Sarmoria, Marcelo Chiodi, Patricia Andrade, Leonel Iglesias, Ricardo Cánepa, Martín Sánchez, Ana Moltoni y Aída Pachilla.
Si bien desde los siete años tomó clases con Walter Malosetti, Bettina subrayó en charla con Télam que siempre contó con el empuje y el apoyo incondicional de su hermano menor, el virtuoso guitarrista de jazz Pablo Bobrowicky, fallecido el año pasado.
Tras 15 años dedicados a la psicología y una vida familiar que incluye dos hijos, decidió retomar el camino de la música y comenzó a estudiar la Carrera Superior de Música Folclórica y Tango en el Conservatorio Manuel de Falla, ahora, a los casi 50 años, se animó a reunir en un disco íntimo y personal las composiciones que creó en este último tiempo.
"A mi hermano siempre le gustó mi música, siempre me alentó a que mostrara mis cosas, siempre estuvo a mi lado como si él fuera el mayor de los dos. El fue un gran músico, un gran hermano y tenía muchos amigos", evocó con emoción la compositora, hija de padre judío y de madre árabe, nacida en Tucumán y criada en el conurbano bonaerense.
Escoltada en la dirección musical y artística por la pianista Lilián Saba, Mayu, que en idioma quichua significa río, es un afluente de su paso por el Manuel de Falla ya que allí conoció a Saba y a otros profesores que también toman parte del registro.
Con la premisa de sumar artistas que embellecieran al máximo su música, la compositora convocó para los arreglos de algunas piezas a su maestro Juan Falú, uno de los músicos que más influyó en modo de abordar la música y de quien Bobrowicky rescató principalmente su enorme generosidad.
"Juan —resaltó— me ayudó a lo largo de toda la carrera. En nuestra cursada tuvimos la suerte de que nos acompañe cuatro años consecutivos enseñándonos todo lo que fuera posible con una generosidad inigualable".
En el mismo sentido, la vocalista también insistió en que el artista tucumano "me orientó en casi todos los arreglos y también con las letras".
Pero además de los decisivos aportes de Saba y Falú, Bobrowicky destacó que "como formé parte del primer grupo de ingresantes a la carrera, viví una experiencia maravillosa ya que fuimos muy mimados y los maestros tenían todo el tiempo disponible para nosotros como Carlos Moscardini, Roberto Calvo, Marcelo Chiodi y Juan Quintero entre otros".
Amparada por esas voces y semejantes presencias, describió acerca de la hechura de Mayu que "el proceso del disco que se fue dando de manera natural. Primero estuvieron las composiciones y después me surgió la necesidad de juntarlas y grabarlas en un disco".
En tono confidencial, añadió que "antes creía que los discos eran una consecuencia de querer plasmar la experiencia en el escenario, pero así nunca iba a grabar nada".
"Entonces —abundó— un día pensé en hacerlo como si fuera un libro, algo que uno escribe y presenta y ahí se abrió todo un panorama y decidí hacerlo a lo grande".
Bobrowicky deslizó que Mayu se inscribe en una tendencia "sutil, tranquila, suave y delicada, que no interesa porque parece que el mercado está más enfocado en la euforia".
"Es una lástima que se pierda esta dimensión de la intimidad, del encuentro, que queda solamente para un círculo bastante reducido de gente que puede disfrutar y compartir esta estética y de esta forma de ver y hacer música y por ende de vivir", comentó.
Para Bettina, "el arte siempre apunta a abrir un surco y a querer decir algo. Porque a veces, con mucho ruido hay pocas nueces como dice el refrán", insistió.
Además del festivo lanzamiento de Mayu, la intérprete anunció que "para este año tengo pensado seguir presentando el disco y paralelamente estoy en un dúo de guitarras con Aída Pachila tocando arreglos de música instrumental argentina y algunas canciones".
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