Jagger y Mccartney se opusieron
Bob Dylan quiso grabar un disco con Beatles y Rolling Stones, pero fue rechazado
Bob Dylan quiso grabar un disco a finales de los sesenta con los Rolling Stones y los Beatles, pero Mick Jagger y Paul McCartney desestimaron la oferta.
Bob Dylan quiso grabar un disco a finales de los sesenta con los Rolling Stones y los Beatles, pero Mick Jagger y Paul McCartney desestimaron la oferta.
Portada del libro «Soul Man» de Glyn Johns.
EP - Esta es una de las anécdotas que cuenta el afamado productor e ingeniero musical Glyn Johns en su biografía, Soul Man, que llega a las librerías esta semana.
En sus páginas, Glyn Johns relata cómo Bob Dylan le pidió que hiciera algunas llamadas para tantear la posibilidad de hacer un disco junto a las dos mencionadas bandas.
Keith Richards y George Harrison se mostraron encantados con la idea, mientras que Ringo Starr, Charlie Watts y Bill Wyman también aceptaron pensarlo, aunque con menos efusividad.
John Lennon, por su parte, no se negó rotundamente. Sin embargo, el proyecto se fue al garete por la oposición frontal de Mick Jagger y Paul McCartney, tal y como ha explicado Johns a Rolling Stone.
Glyn Johns participó en discos tan legendarios como Beggars Banquet, Sticky Fingers y Let it Bleed (de los Rolling Stones), o Let it Be y Abbey Road (de los Beatles).
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.