21 Festival BarnaSants 2016
Jabier Muguruza presentó «Tonetti Anaiak» en el BarnaSants
El trovador vasco Jabier Muguruza presentó la semana pasada su décimo cuarto disco, Tonetti Anaiak en la emblemática sala barcelonesa Jamboree, en el marco de la vigésimo primera edición del festival BarnaSants.
El trovador vasco Jabier Muguruza presentó la semana pasada su décimo cuarto disco, Tonetti Anaiak en la emblemática sala barcelonesa Jamboree, en el marco de la vigésimo primera edición del festival BarnaSants.
Jabier Muguruza.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza en la sala Jamboree de Barcelona.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza.
© Xavier Pintanel
Ignasi González.
© Xavier Pintanel
Mikel Azpiroz.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza con su banda.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza.
© Xavier Pintanel
De izquierda a derecha: Mikel Azpiroz, Jabier Muguruza, Ignasi González y David Gómez.
© Xavier Pintanel
Jabier Muguruza en las Ramblas de Barcelona el día anterior al concierto.
© Xavier Pintanel
Tonetti anaiak (Los hermanos Tonetti), fueron dos payasos muy populares a quien Jabier Muguruza tuvo la ocasión de conocer cuando niño. El suicidio de uno de ellos causó una fuerte impresión en el trovador vasco que no se quitó hasta comprender —gracias a la película Emak Bakia de Oskar Alegría— que un clown no muere nunca.
Esta es básicamente la historia que cuenta Muguruza en la canción que da título a su nuevo disco, que el pasado martes presentó en la emblemática sala barcelonesa Jamboree, en el marco de la vigésimo primera edición del festival BarnaSants.
Canciones cercanas al jazz, a veces medio susurradas, hermosas historias siempre dejando una ventana abierta a la esperanza, tempos tranquilos y sosegados.
Jabier Muguruza se presentó en esta ocasión acompañado de Mikel Azpiroz (piano y dirección musical), Ignasi González (contrabajo) y David Gómez (batería).
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.