Estrellas
sin miedo a cansarse
que vino a posarse
en triángulo rubí, blanca, azul y bella.
Venía del agua
cabalgando un barco,
levantando el arco
con la flecha al sol de La Demajagua.
Pasión y deber, dudas, amor,
fe y valor en la calma de la espera,
para convocar a un corazón común
desde el Sur, como un alma verdadera.
Boinando en la frente
resurgió otra estrella,
retomando aquella
que parió nación, bajando del monte.
Tocó hacer el resto,
algo que faltaba:
que un pueblo cantara
un cántico mayor con el hombro presto.
Tocó hacer país frente al horror
y cumplir el rol del velero solitario.
Tocó hacer la luz y proyectar su calor
hacia el Sur solidario.
Pero hay más estrellas.
Quien salga a buscarlas
llevará la carga del amanecer
y vendrá con ellas.
El futuro espera.
Pero sin historia
no hay nación ni gloria
capaz de salvar la vida que queda.
Busquen las estrellas,
mas no con los ojos,
no pongan de hinojos a su corazón.
Hacen falta estrellas.
(1993)
La idea surgió en casa de los Vázquez-Vila a partir de una sugerencia de mi hermano Rony. La terminamos en Alamar.
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