Paloma
y esperando como siempre,
soltó el cordel a la corriente.
Volvió más tarde y notó
que todo el cordel lo tensaba el viento
y como nunca había pasado,
se tapó con sus manitas el Sol y buscó
-como para ver más lejos-,
hasta dónde había volado su cometa
y jaló.
Y jalando fue hilando
y jalando…
y no lo vio
Y fue hilando
y jalando, fue hilando
…y no llegó.
Perdió la calma en tanta noche
que al momento de escoger
no supo si seguir jalando
o si soltarse del cordel.
Pero llegó la lluvia y ya no pudo esperar más.
Sintió que a nadie le importaba,
y voló para encontrar cometas.
Y desde arriba fue que vio
como en toda la Habana vida nevó.
Y volando buscaba
extraviando una razón.
Y fue andando
y rodando
llegando a un callejón.
Y así como las palomas durmió afuera de la Catedral.
Y así como caen estrellas,
yo bailaba cerca de ella y a mis brazos llegó.
Y bailando,
va hilando
y bailando va.
Y volando,
va hilando,
bailando una canción.
Y volando,
bailando,
va hilando el corazón.
Uno no sabe si a dónde o si acaso
se platican los sueños de amor.
Paloma algún secreto guarda,
Paloma ayer me lo contó:
Que -no es muy tarde para un beso-,
y que conmigo ayer siguió siendo Paloma
y sin quererlo
le nacieron mariposas a su pecho.
(2002)
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