No me niegues la esperanza
No me niegues la esperanza,
no me niegues el consuelo.
No me quejo si padezco
ni me duele la venganza.
No me mires el alma
que en ella me asiste;
mírame con los ojos
que me quisistes.
Que me quisistes, sí.
No me lo niegues,
que si me estás queriendo,
no me la juegues.
No me niegues,
no me la juegues.
Versión detallada
La vida, no me nie-
gues la esperanza,
la vida, no me nie-
gues el consuelo.
La vida, no me que-
jo si padezco,
la vida, ni me due-
le la venganza.
La vida, no me nie-
gues la esperanza.
No me mires el alma
que en ella me asiste;
mírame con los ojos
que me quisistes.
No me mires el alma
que en ella me asiste.
Que me quisistes, sí.
No me lo niegues,
que si me estás queriendo,
no me la juegues.
Anda, no me niegues,
no me la juegues.
Cueca que aprendió Violeta Parra entre noviembre de 1957 y enero de 1958 de Rosa Cisterna, fundo Trinitaria, Concepción. Para la letra se ha tenido en cuenta tanto la transcripción mecanografiada por Violeta como la partitura manuscrita de Gastón Soublette, que se encuentran en el Museo Hualpén, Provincia de Concepción.
Una versión instrumental se incluye en el disco «20 cuecas recopiladas por Violeta Parra» de Gabriela Pizarro, Fondart (2000).
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