Si lo que amo tiene dueño
digo que me moriré;
tan lejos venirte a ver,
mira si no te quedré.
Pónganme siete botellas,
tam’ién siete damajuanas.
Pónganme siete cantoras,
porque yo me voy mañana.
Mira si no te quedré,
mira si te tendré amor,
tan lejos venirte a ver,
¿cómo te va, corazón?
¿Cómo te va, corazón?
Contestái con aspereza…
Esas son prebas de olvido:
la razón no tiene juerza.
La razón no tiene juerza
para un güen entende’or;
por eso estoy preguntando,
¿cómo te va, corazón?
Tonada-canción de coleo que aprendió Violeta Parra en Quirihue, Ñuble. (La tonada-canción se caracteriza por alternar un tiempo lento en las estrofas con un estribillo más rápido, generalmente de acompañamiento rasgueado. Las tonadas de coleo son aquellas en las que el último verso de una estrofa sirve de comienzo a la siguiente).
Violeta Parra la interpreta parcialmente en el documental "Andacollo" (1958) de Jorge Di Lauro y Nieves Yankovic.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.