Verso por el mundo al revés (o Yo vi a un hombre andar de cabeza)
yo lo vi en una pintura;
de penitente vi un cura,
vi el demonio confesa’o.
Yo vi a un hombre andar de cabeza
y a un toro morder a un perro,
sobre una montaña un cerro
y un fraile que nunca reza.
También vide una princesa
desnuda y a pie pela’o.
A un santo lo vi cura’o,
las estrellas por el suelo
y en las alturas del cielo
el mundo al revés pinta’o.
Yo vide a un moro rezando
y de monja una chusquiza.
Al altar diciendo misa
y vi al tronco predicando;
al fuego lo vi apagando
al agua con su luz pura.
Al mar lo vi sin hondura
pa’ testiguar el ejemplo
que lo profundo de un templo
yo lo vi en una pintura.
Yo vi un jinete ensilla’o
y arriba d’él el caballo,
y haciéndole huevo al gallo
las gallinas se han pilla’o,
a un juez lo vi condena’o
en una prisión muy dura,
el reo mucho se apura
en su código leyendo,
un ciego que estaba viendo,
de penitente vi un cura.
Vi un hombre que estaba arando
con su arado a la cintura
y en aquella agricultura
los bueyes lo iban picando.
La mujer iba sembrando
por el aire los sembrados,
y en su ser desajera’o
en Chile estaba la Grecia,
y en la puerta de una iglesia
vi el demonio confesa’o.
Despedida:
Por fin un recién nacido
a su madre la cargaba,
vide un pato que nadaba
sin gota de agua en el río,
después vide que un tullido
gobernaba tres naciones,
un sordo oyendo canciones
y un muerto tiró un balazo,
dos guapos vide sin brazos
peleándose a bofetones.
Canto a lo humano, verso por el mundo al revés, encuartetado y con despedida. Lo hemos transcrito del libro V. Parra, «Poésie populaire des Andes», Paris, Maspero, 1965, pp. 52-54.
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